“¿Cuán amenazada está la flora chilena?”

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Columna de Cristian Echeverría, del Laboratorio de Ecología de Paisaje de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción.

17 de agosto 2015.

“Diferentes estudios señalan que uno de los principales desafíos para la conservación de la biodiversidad, es la deuda de extinción, es decir, el costo ecológico futuro de una destrucción pasada. A diferencia de la Amazonía Brasileña, en Chile no sabemos con certeza cuánto es nuestra deuda, o cuántas especies podrían desaparecer en un futuro cercano”.

El valor económico y los servicios ecosistémicos que proveen las plantas son irremplazables y esenciales para el bienestar humano. Las plantas son los cimientos para la mayoría de los ecosistemas del mundo y proveen una amplia gama de servicios que van desde madera a la medicina. Sin embargo, la pérdida de especies vegetales y su hábitat continúa en varias partes del mundo, sus causas siguen operando y el conocimiento sobre el estado actual de ellas aún es insuficiente. De acuerdo con la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), para cerca del 3% de 380.000 especies vegetales descritas por el hombre se ha evaluado su estado de conservación y de éstas más del 20% está amenazada de extinción. Esto conduce a una visión sesgada del estado de conservación total de las plantas, pero ¿qué sucede en Chile?

Chile está comprometido en cumplir las Metas Aichi del Convenio de la Diversidad Biológica para el 2020. En particular, la meta 12 señala que para ese año se habrá evitado la extinción de especies en peligro y su estado de conservación se habrá mejorado y sostenido. El 75% de los 1008 géneros de flora continental chilena se encuentra solo en nuestro país y el 49% de éstos presenta una sola especie. Esta flora representa un patrimonio genético único e irremplazable de la flora nativa nacional y mundial. Lamentablemente, la mayor concentración de este endemismo del país, se encuentra en una de las zonas más afectadas por pérdida y fragmentación de bosques naturales, y es sometida a intenso uso de suelo.

Diferentes estudios señalan que uno de los principales desafíos para la conservación de la biodiversidad, es la deuda de extinción, es decir, el costo ecológico futuro de una destrucción pasada. A diferencia de la Amazonía Brasileña, en Chile no sabemos con certeza cuánto es nuestra deuda, o cuántas especies podrían desaparecer en un futuro cercano. A modo de reflexión, si la zona de mayor endemismo del país, ha estado sometida a fuertes presiones antrópicas por cambio de uso del suelo desde hace muchos siglos ¿estamos los chilenos ya pagando una deuda? Si así fuese ¿se puede repactar?

Ahora, entre las medidas específicas y efectivas que se pueden implementar en Chile, la más elemental es mejorar el conocimiento que se tiene sobre nuestra flora. Esto involucra saber identificar en el entorno aquellas especies de flora que presentan algún riesgo de extinción. Luego, debemos evaluar su estado de conservación. Pero, ¿qué porcentaje de las especies descritas en Chile han sido evaluadas?, ¿y qué porcentaje de las especies evaluadas están amenazadas? De acuerdo con el Quinto Informe Nacional de Biodiversidad de Chile (Ministerio de Medio Ambiente 2014), al 2013 se han descrito 5500 de plantas vasculares, 716 especies más desde el 2002. De éstas, sólo 553 (cerca del 10%) se ha evaluado su estado de conservación. De estas 553 especies, un 68% está amenazada. Un porcentaje muy superior al 20% mundial. Esto revela una situación preocupante para nuestra flora, de lo poco que hemos evaluado, la mayoría está amenazada.

En los últimos años, la academia ha realizado esfuerzos mayores y multidisciplinarios para levantar información acerca de especies en riesgo de extinción. Un caso interesante es pitao (Pitavia punctata), especie arbórea endémica que crece en la costa entre las regiones del Maule y Araucanía, y que se encuentra En Peligro; en ella hemos encontrado una baja diversidad genética, lo cual pone en riesgo su capacidad de adaptación a cambios ambientales.

Solo podemos tomar acciones parciales de conservación si sabemos que de las pocas especies vegetales que han sido evaluadas, la mayoría presente algún riesgo de extinción. Si consideramos además que es probable que la zona de mayor endemismo del país esté sometida a una deuda de extinción, la conservación se torna aún más desafiante. Si ignoramos nuestra responsabilidad en manejar adecuadamente nuestros recursos naturales y usarlos dentro de los umbrales establecidos por la propia naturaleza, más y más especies podrían extinguirse. Se necesitan redoblar los esfuerzos en conservación, antes que sea demasiado tarde.

Como una forma de intercambiar experiencias y conocimiento en torno a la flora nativa, entre el 14 y 17 de octubre se realizará el IV Congreso de Flora Nativa en la Universidad de Concepción, instancia en la cual estará presente la especialista internacional en conservación de la biodiversidad, Sara Oldfield. Sin duda, este tipo de instancias de divulgación del conocimiento, son las que fortalecen la conservación y uso sustentable de nuestros recursos naturales, y son vitales para tomar conciencia sobre nuestras especies vegetales.

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