El océano podría ser la clave para la seguridad alimentaria del futuro

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Así lo plantea el informe “The Future of Food from the Sea”, entre cuyos autores principales se encuentra el investigador asociado CESIEP, Dr. Stefan Gelcich.

El documento identifica las principales barreras para aumentar la producción de alimentos del océano, incluidos los problemas ambientales, económicos y regulatorios, y propone un conjunto de acciones para superarlos, proporcionando un marco útil para informar la toma de decisiones y la implementación de políticas.

(Noviembre 2019).- Con una mejor gestión e innovación tecnológica, el océano podría aportar seis veces más alimento del que aporta actualmente, logrando más de dos tercios de la proteína animal que se necesitará para alimentar a la población mundial en el futuro.

Así lo expone el informe “The Future of Food from the Sea”, presentado en noviembre en Roma, en el Simposio Internacional sobre Sostenibilidad de la Pesca organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El documento fue desarrollado por el High Level Panel for a Sustainable Ocean Economy,  iniciativa establecida en 2018 por jefes de gobierno de 14 países,  y representa el primero de una serie de 16 documentos que se publicarán hasta junio de 2020.

Stefan Gelcich

Entre sus autores principales está Stefan Gelcich, investigador asociado del Núcleo Milenio Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP) y académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre otros.

“The Future of Food from the Sea” examina el estado actual y el potencial futuro de la producción de alimentos de los océanos, destacando su posición privilegiada para contribuir a la seguridad alimentaria debido a la naturaleza altamente nutritiva de los mariscos, que contienen vitaminas esenciales, minerales, ácidos grasos y otros nutrientes que no se encuentran en las proteínas de origen vegetal o animal terrestre.

Según el reporte, “con una reforma la pesca de captura podría obtener tanto como 20% más de captura en comparación a la actualidad y hasta 40% más de la captura prevista para el futuro en base a la tasa de explotación actual”. Sin embargo, los más importantes beneficios potenciales de producción alimentaria se basan en la expansión sostenible de la acuicultura marina o maricultura.

En esta línea, se expone que acelerar la producción de especies de maricultura, tales como algas y mejillones, que no dependen de insumos alimenticios, podría contribuir al suministro de alimentos a nivel mundial, a la vez que mejoraría la calidad del agua y crearía hábitats para pesqueras salvajes, contribuyendo a la resiliencia costera. Las especies de maricultura que son alimentadas con harina y aceite de pescado obtenidos de la pesca de captura, tales como peces y crustáceos, también podrían contribuir de forma importante al suministro futuro de proteínas; no obstante, ello tendría lugar solo si el sector localiza rápidamente alimentos alternativos y se pueden minimizar los efectos ambientales.

“El océano tiene un gran potencial sin explotar para ayudar a alimentar al mundo en las próximas décadas, y este recurso puede realizarse con una huella ambiental más baja que muchas otras fuentes de alimento. Sin embargo, la salud y la riqueza de los océanos van de la mano. Si realizamos cambios rápidos y de gran alcance en la forma en que gestionamos las industrias basadas en los océanos, mientras fomentamos la salud de los ecosistemas, podemos reforzar nuestra seguridad alimentaria a largo plazo y el sustento de millones de personas”, señaló  Christopher Costello, uno de los autores principales del documento y representante del Grupo de Expertos del Panel de Alto Nivel.

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Comunicaciones @CESIEP